martes, 28 de junio de 2011

Un poco de calma editores que nada se termina hoy.






El Chetah fue la primera versión del Mac OS X que lanzó Apple el 24 de marzo de 2001. Se trataba de un sistema operativo basado en Unix pero con un entorno gráfico muy amigable corriendo por encima que hacía que el usuario final no se enterara de que, en realidad, estaba corriendo un sistema de avanzada pero aún menos amigable que el propio DOS de Microsoft.

Las críticas fueron muchas y muy duras, en especial respecto de los requisitos de hardware que hacían que una Mac que no tenía ningún problema en correr el Mac OS 9 se convirtiera en una carreta con lindas ventanas.

Así se veía el Aqua, el interface gráfica que venía con la primera versión del OS X


El OS X corría aplicaciones del viejo OS9 con muchos problemas de compatiblidad utilizando el modo Clasic. El Final Cut Pro era una de las tantas aplicaciones que no eran compatibles con el nuevo sistema operativo. Otras, como el Illustrator y el Photoshop abrían, pero se volvían tan lentas que no tenía sentido siquiera intentar hacer algo en ellas.

El sistema operativo, el corazón de las Macs, había sido reescrito por completo, basado en el NeXTSTEP, en una jugada arriesgada de parte de Apple que ya venía siendo criticado duramente porque el OS 9 era una versión que no incluía tantas mejoras respecto de la versión anterior.

El OS X no soportaba las tarjetas aceleradoras de procesador que eran muy usadas, especialmente en los entornos más profesionales, ni los drivers de muchos periféricos. El caso de las impresoras era una excepción, porque por primera vez en el mercado informático casi todas las impresoras estaban soportadas directamente por el sistema operativo.

El OS X era un sistema operativo con mucho potencial, pero absolutamente inutilizable.

En menos de un año desde su lanzamiento el OS X comenzó a estandarizarse entre los usuarios. Cada vez menos gente usaba el dual boot que permitía elegir en el arranque el sistema en favor de usar directamente el OS X. Lo que parecía la una catástrofe y otra debacle de Apple fue sólo una mala primera impresión.

Desde entonces pasaron diez años en los que Apple sacó ya seis actualizaciones con sustanciales mejoras entre cada una de ellas y estamos a menos de un mes de la salida al mercado del Lion, la séptima versión del OS X.

El OS X hoy está considerado uno de los mejores sistemas operativos por los expertos de IT y es el corazón no sólo de las Macs sino también del iOS, que está en todos los iPhones, iPods, iPads y aún en el Apple TV.

El comienzo del camino, no el final (1)

No se puede confirmar si el mail que anda circulando como respuesta a un editor fue efectivamente escrito por Randy Ubillos, diseñador del Final Cut Pro X, pero esto es lo que dice respecto de la posibilidad de abrir proyectos del FCP 7 en el FCPX:

"Los proyectos de FCP7 no poseen suficiente información dentro para ser convertidos apropiadamente al FCPX (en el FCP7 todas las conexiones de los clips residen en la cabeza del editor, no en el timeline). Nunca esperamos que nadie cambie de versión del software de edición en medio de un proyecto, por lo que la migración de proyectos no era una prioridad.

Final Cut Pro X 1.0 es el comienzo del camino, no el final."

Ante esta respuesta la histeria en Internet no ha hecho más que multiplicarse injustificadamente ya que es exactamente eso: histeria.

Que algo no haya sido una prioridad no significa que mañana, u hoy mismo, no lo sea.

No es casual que los entendidos en el desarrollo de aplicaciones no vean el futuro negro como la mayoría de los editores, y nada tiene esto que ver con el hecho de que vivan del desarrollo de aplicaciones y no de la edición.

No deja de sorprenderme cuánta gente critica el Final Cut Pro X sin siquiera haberlo probado en sus propias manos. Es más, no alcanza con haberlo probado, hay que estudiar el manual y comprenderlo.

Lo que el Final Cut Pro X propone es un cambio de paradigma, que debe ser comprendido primero para recién después ponerse a discutir si está bien o está mal el camino adoptado por Apple.

La respuesta de Randy Ubillos, de ser auténtica, es absolutamente lógica y no me sorprende en absoluto, pero sólo tiene sentido comprendiendo este nuevo modo de edición que propone el FCPX.

Imaginemos que quisiéramos explicar a alguien cómo utilizar la palanca manual al volante a un conductor acostumbrado a la palanca de cambios, también manual, pero al piso: Bastaría con mostrarle a qué posición de una palanca corresponde tal posición de la otra. Los pedales se usan del mismo modo, por lo que no hace falta aclarar nada.

Aún si el conductor fuera un robot, como lo son los programas que convierten los archivos, podría manejar sin problemas la nueva palanca de cambios ya que tiene una relación directa con la otra.

En el caso de que la primera caja de cambios sea de cuatro marchas y la segunda de cinco, el robot podrá manejar sin problemas, salvo que no podrá sacar provecho de la quinta que ahora tiene disponible por no conocer sus reglas.

Algo así sucede con el EDL que utilizamos para llevar nuestro montaje a un software distinto del que utilizamos cuando queremos exportar un efecto, una rampa, o una transición para la que no fue diseñado: simplemente ignora la función.

Hasta acá el problema es bastante simple. La cosa se complica si el nuevo vehículo posee caja automática ya que no hay una relación directa entre las posiciones de una palanca con la otra. Si bien el punto neutro es equivalente a la N, la reversa equivale a la R, y hay una primera y segunda generalmente en las cajas automáticas, no se utilizan del mismo modo. Nadie pone en neutral la caja automática en el semáforo para luego poner primera marcha y a continuación la segunda marcha. Dado que no hay tercera, sólo podríamos manejar en primera, en segunda o en reversa. Utilizar cualquiera de las otras posiciones de la palanca, aquellas que hacen interesante a la transmisión automática, implica conocer nuevas reglas.

El Final Cut Pro X no tiene tracks. Nuevamente: el Final Cut Pro X no tiene tracks. Este es el principal obstáculo para convertir un proyecto de FCP7 a FCPX.

Cuando Apple afirma que no hay más tracks quieren decir exactamente eso. No hay más tracks. Quien crea que el magnetic timeline tiene tracks pero no están numerados como se hacía tradicionalmente está lisa y llanamente errado. Si después de haber leído el manual seguís pensando que hay tracks por más que no estén identificados como tal deberías leerlo nuevamente.

El eje de la edición no es más una línea de tiempo en la que se pegan los fotogramas uno después de otro  y se apilan en capas a medida de que necesitamos superponer más de una imagen o simplemente apilamos tomas para tener opciones.

En el Final Cut Pro X hay un storyline, una línea en que contamos la historia principal y secondary lines en que se cuentan historias secundarias. Salvo excepciones, no tenemos a la vista clips que no queramos que se vean. Para tener opciones está auditions, que es una poderosísima forma de nesting para agrupar las tomas –o secuencia de tomas- alternativas de modo de tenerlas disponibles sin necesidad de apilar desprolijamente clips en distintos tracks.

Cuando Ubillos dice que las conexiones de los clips residen en la cabeza del editor se refiere a eso mismo. Para convertir un timeline del FCP7 al FCPX hay que comprender para qué se apilaron clips, por qué hay algunos apagados, poder determinar si un clip que tapa a tres que tiene mas abajo es una opción, es una toma ya postproducida que reemplaza a las de abajo, etc.

Claro que convertir una secuencia que posee uno o dos tracks es simple, pero cuando una secuencia es más compleja la cosa cambia, precisamente, porque sólo el editor puede comprender qué es lo que hizo y por qué.

Abrir proyectos de versiones anteriores es algo que puede agregar Apple en el futuro. Es preferible la honestidad brutal de decir que no se pueden abrir proyectos anteriores a que la función exista y sea completamente impredecible. Esperemos que no tarden mucho en encontrar una forma cómoda y confiable. Tal vez exista ya, aunque aún le falten ajustes y, tal como dijo Ubillos, no haya sido una prioridad de cara al lanzamiento, pero si a futuro.

El comienzo del camino, no el final (2)

Es cierto que hay omisiones importantes y otras que no lo son tanto, pero van a tener que ir agregándolas pronto. No voy a entrar en el detalle porque hay demasiado escrito acerca de ello como para aburrir con el tema.

Llevo unos días probando el Final Cut Pro X y cada vez estoy más convencido de que lo importante, lo que el FCPX vino a cambiar, funciona.

Justo hoy comencé un nuevo comercial que se edita en FCP7 y ya siento la falta de algunas de las novedades del X como el skimming con pitch correction. Armar subclips con el audio sincronizado, preparar secuencias con tomas para seleccionar material y muchas de las tareas que realizamos al principio de un proyecto me hizo sentir que perdía el tiempo luego de haber probado el funcionamiento de los keywords. El sólo hecho de tener que hacer doble clic para carcar un clip en el viewer y luego mantener apretado el botón del mouse para ver el contenido de un clip mientras escuchaba el horrible audio scrubbing me hacía sentir que estaba usando un software antiguo, a pesar de que la semana pasada estuve trabajando largas horas diarias en otro comercial en Final Cut Pro 7.

Definitivamente creo que el cambio es bueno. Por suerte la histeria se va a ir calmando a medida de que Apple vaya sacando actualizaciones con nuevas funcionalidades y los editores comiencen a dedicar más tiempo a conocerlo en lugar de a criticar esta nueva versión sin haberla probado a fondo, entendiendo esta nueva lógica.

1 comentario:

  1. Muy buen punto de vista. Y viniendo de alguien que sabe, es doblemente positivo.
    Musashi del MUG

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